{"id":114,"date":"2006-12-09T00:11:47","date_gmt":"2006-12-08T23:11:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mujerlive.com\/index.php\/2006\/12\/09\/eros-y-psique\/"},"modified":"2006-12-09T00:11:47","modified_gmt":"2006-12-08T23:11:47","slug":"eros-y-psique","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.mujerlive.com\/index.php\/2006\/12\/09\/eros-y-psique\/","title":{"rendered":"Eros y Psique"},"content":{"rendered":"<p>Lo se y lo siento, es un ladrillazo increible, pero merece la pena leerlo, disfrutadlo \ud83d\ude42\u00a0<\/p>\n<p>En una ciudad de Grecia hab\u00eda un rey y una reina que ten\u00edan tres hijas. Las dos primeras eran hermosas. Para ensalzar la belleza de la tercera, llamada <em>Psique<\/em>, no es posible hallar palabras en el lenguaje humano. Tan hermosa era que sus conciudadanos, y un buen n\u00famero de extranjeros, acud\u00edan a admirarla. Incluso dieron en compararla a la propia <em>Venus<\/em>, y no advirtieron que, al descuidar los ritos debidos a esta diosa, tal vez estaban atrayendo sobre la bella y bondadosa joven un destino funesto. Venus, la diosa que est\u00e1 en el origen de todos los seres, herida en su orgullo, encarg\u00f3 a su hijo <em>Eros<\/em>: &#8220;Haz que Psique se inflame de amor por el m\u00e1s horrendo de los monstruos&#8221; y, dicho esto, se sumergi\u00f3 en el mar con su cortejo de nereides y delfines.<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.circuitoabc.com.br\/imagens\/editor\/circuito.jpg\" align=\"left\" \/><\/div>\n<p>Psique, con el correr del tiempo, fue conociendo el precio amargo de su hermosura. Sus hermanas mayores se hab\u00edan casado ya, pero nadie se hab\u00eda atrevido a pedir su mano: al fin y al cabo, la admiraci\u00f3n es vecina del temor&#8230; Sus padres consultaron entonces al or\u00e1culo: &#8220;A lo m\u00e1s alto contest\u00f3 la llevar\u00e1s del monte, donde la desposar\u00e1 un ser ante el que tiembla el mismo J\u00fapiter&#8221;. El coraz\u00f3n de los reyes se hel\u00f3, y donde antes hubo loas, todo fueron l\u00e1grimas por la suerte fatal de la bella Psique. Ella, sin embargo, avanz\u00f3 decidida al encuentro de la desdicha.<\/p>\n<p>Sobre un lecho de roca qued\u00f3 muerta de miedo Psique, en lo alto del monte, mientras el f\u00fanebre cortejo nupcial se retiraba. En estas que se levant\u00f3 un viento, se la llev\u00f3 en volandas y la deposit\u00f3 suavemente en un pradera cuajada en flor. Tras el estupor inicial Psique se adormeci\u00f3. Al despertar, la joven vio junto al prado una fuente, y m\u00e1s all\u00e1 un palacio. Entr\u00f3 en \u00e9l y qued\u00f3 asombrada por la factura del edificio y sus estancias; su asombro creci\u00f3 cuando unas voces ang\u00e9licas la invitaron a comer de espl\u00e9ndidos platos y a acostarse en un lecho. Cay\u00f3 entonces la noche, y en la oscuridad sinti\u00f3 Psique un rumor. Pronto supo que su secreto marido se hab\u00eda deslizado junto a ella. La hizo suya, y parti\u00f3 antes del amanecer.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas por la soledad de Psique, y con ellos sus noches de placer. En una ocasi\u00f3n su desconocido marido le advirti\u00f3: &#8220;Psique, tus hermanas querr\u00e1n perderte y acabar con nuestra dicha&#8221;. &#8220;Mas a\u00f1oro mucho su compa\u00f1\u00eda dijo ella entre sollozos. Te amo apasionadamente, pero querr\u00eda ver de nuevo a los de mi sangre&#8221;. &#8220;Sea &#8220;, contest\u00f3 el marido, y al amanecer se escurrri\u00f3 una vez m\u00e1s de entre sus brazos. De d\u00eda aparecieron junto a palacio sus hermanas y le preguntaron, envidiosas, qui\u00e9n era su rico marido. Ella titube\u00f3, dijo que un apuesto joven que ese d\u00eda andaba de caza y, para callar su curiosidad, las colm\u00f3 de joyas. Poco antes de que anocheciera, Psique tranquiliz\u00f3 a sus hermanas y las despidi\u00f3 hasta otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con el tiempo, y como no pod\u00eda ser de otra forma, Psique qued\u00f3 encinta. Pidi\u00f3 entonces a su marido que hiciera llegar a sus hermanas de nuevo, ya que quer\u00eda compartir con ellas su alegr\u00eda. \u00c9l rezong\u00f3 pero, tras cruzar parecidas razones, acab\u00f3 accediendo. Al d\u00eda siguiente llegaron junto a palacio sus hermanas. Felicitaron a Psique, la llenaron de besos y de nuevo le preguntaron por su marido. &#8220;Est\u00e1 de viaje, es un rico mercader, y a pesar de su avanzada edad&#8230;&#8221; Psique se sonroj\u00f3, baj\u00f3 la cabeza y acab\u00f3 reconociendo lo poco que conoc\u00eda de \u00e9l, aparte de la dulzura de su voz y la humedad de sus besos&#8230; &#8220;Tiene que ser un monstruo &#8220;, dijeron ellas, aparentemente horrorizadas, &#8220;la serpiente de la que nos han hablado. Has de hacer, Psique, lo que te digamos o acabar\u00e1 por devorarte&#8221;. Y la ingenua Psique asinti\u00f3.<\/p>\n<p>&#8220;Cuando est\u00e9 dormido, dijeron las hermanas, coge una l\u00e1mpara y este cuchillo y c\u00f3rtale la cabeza&#8221;. Enseguida partieron, y dejaron sumida a Psique en un mar de turbaciones. Pero cay\u00f3 la noche, lleg\u00f3 con ella el amor que acostumbraba y, tras el amor, el sue\u00f1o. La curiosidad y el miedo tiraban de Psique, que se revolv\u00eda entre las s\u00e1banas. Decidida a enfrentar al destino, sac\u00f3 por fin de bajo la cama el cuchillo y una l\u00e1mpara de aceite. La encendi\u00f3 y la acerc\u00f3 despacio al rostro de su amor dormido. Era&#8230; el propio dios Cupido, joven y esplendoroso: unos mechones dorados acariciaban sus mejillas, en el suelo el carcaj con sus flechas. La propia l\u00e1mpara se aviv\u00f3 de admiraci\u00f3n; la l\u00e1mpara, s\u00ed, y una gota encendida de su aceite cay\u00f3 sobre el hombro del dios, que despert\u00f3 sobresaltado.<\/p>\n<p>Al ver traicionada su confianza, Cupido se arranc\u00f3 de los brazos de su amada y se alej\u00f3 mudo y pesaroso. En la distancia se volvi\u00f3 y dijo a Psique: &#8220;Llora, s\u00ed. Yo desobedec\u00ed a mi madre Venus despos\u00e1ndote. Me orden\u00f3 que te venciera de amor por el m\u00e1s miserable de los hombres, y aqu\u00ed me ves. No pude yo resistirme a tu hermosura. Y te am\u00e9&#8230; Que te am\u00e9, t\u00fa lo sabes. Ahora el castigo a tu traici\u00f3n ser\u00e1 perderme&#8221;. Y dicho esto se fue. Qued\u00f3 Psique desolada y se dedic\u00f3 a vagar por el mundo buscando recuperar, in\u00fatilmente, el favor de los dioses: la c\u00f3lera de Venus la persegu\u00eda. La diosa finalmente dio con ella, menospreci\u00f3 el embarazo de la joven, le dio unos cuantos sopapos y la encerr\u00f3 con sus sirvientas Soledad y Tristeza.<\/p>\n<p>El caso es que Venus decici\u00f3 someter a Psique a varias pruebas, convencida de que no podr\u00eda superarlas; mas acudieron en ayuda de la joven las compasivas hormigas, las ca\u00f1as de los r\u00edos y las aves del cielo. La \u00faltima prueba, en cambio, fue la m\u00e1s terrible: Psique baj\u00f3 a los infiernos en busca de una cajita que conten\u00eda hermosura divina. En el camino de regreso, sin embargo, quiso ella misma ponerse un poco y, al abrir la caja, un sue\u00b4o insoportable se abati\u00f3 sobre ella. Y habr\u00eda muerto, de no ser porque Cupido, su loco enamorado, acudi\u00f3 a despertarla: &#8220;Lleva r\u00e1pidamente la cajita a mi madre, que yo intentar\u00e9 arreglarlo todo&#8221; dijo, y se fue volando. En la morada de los dioses, a petici\u00f3n de Cupido, Zeus determin\u00f3 que los amantes pod\u00edan vivir juntos. As\u00ed que Hermes rapt\u00f3 a Psique y la llev\u00f3 al cielo, donde se hizo inmortal. Y fueron juntos felices Eros y Psique y a su debido tiempo tuvieron una ni\u00f1a a la que en la tierra llamamos Voluptuosidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo se y lo siento, es un ladrillazo increible, pero merece la pena leerlo, disfrutadlo \ud83d\ude42\u00a0 En una ciudad de Grecia hab\u00eda un rey y una reina que ten\u00edan tres hijas. Las dos primeras eran hermosas. Para ensalzar la belleza de la tercera, llamada Psique, no es posible hallar palabras en el lenguaje humano. 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