{"id":461,"date":"2007-02-26T19:37:43","date_gmt":"2007-02-26T18:37:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.mujerlive.com\/index.php\/2007\/02\/26\/cuando-ya-no-hay-nada-que-hacer\/"},"modified":"2007-02-26T19:37:43","modified_gmt":"2007-02-26T18:37:43","slug":"cuando-ya-no-hay-nada-que-hacer","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.mujerlive.com\/index.php\/2007\/02\/26\/cuando-ya-no-hay-nada-que-hacer\/","title":{"rendered":"Cuando ya no hay nada que hacer"},"content":{"rendered":"<p>Siempre detest\u00e9 a los pintores que pintan escenas de pintores, a los m\u00fasicos que componen canciones sobre m\u00fasicos, a los periodistas que escriben sobre periodismo y, especialmente, a los escritores que escriben historias de escritores. Los considero apenas unos pobres eg\u00f3latras que consideran que el mundo digno de ser representado en sus obras empieza y termina en sus propias realidades y que, adem\u00e1s, suponen que \u00e9sta es tan distinta a la de cualquier mortal que los dem\u00e1s deben, seguramente, sentir alg\u00fan inter\u00e9s en conocerla. Empiezo esta historia con esta aclaraci\u00f3n porque s\u00e9 que no soy el \u00fanico que piensa as\u00ed y, por ende, s\u00e9 tambi\u00e9n que no faltar\u00e1 aqu\u00e9l que, con este mismo argumento, la critique razonablemente.Pero me disculpo con la siguiente tambi\u00e9n razonable explicaci\u00f3n: esta historia no es escrita con el fin de que alguien la lea, por lo cual, entonces, si alguien lo hace no podr\u00e1 atribuirse el derecho de adjudicarme el defecto de egocentrismo que menciono.<\/p>\n<p>La historia es la siguiente.<\/p>\n<p>Cierta vez, hojeando no recuerdo ya qu\u00e9 papeles, encontr\u00e9 una frase que sin entenderla me llam\u00f3 la atenci\u00f3n no s\u00e9 si por la belleza de sus palabras, por lo extra\u00f1o de su construcci\u00f3n o por alg\u00fan insondable motivo imposible de ser explicado. Dec\u00eda exactamente as\u00ed:<\/p>\n<blockquote><p>\u00abLentamente caen las hembras melanc\u00f3licas al r\u00edo. Hay veces que setiembre es una fuga de mujeres p\u00e1lidas menstruando sin piedad en las escalinatas de los muelles. Luego se arrojan distra\u00eddamente. Nunca m\u00e1s se las ve.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>Una firma (Erica Mirfis), un nombre de mujer absolutamente desconocido para m\u00ed, se adjudicaba su autor\u00eda. Le\u00ed esas palabras durante largos minutos, seducido por la idea de enorme y resignada tristeza que cre\u00eda adivinar en ellas. Finalmente, copi\u00e9 la frase en un papel y la guard\u00e9 junto con un mont\u00f3n de cosas in\u00fatiles pero queridas que siempre ten\u00eda a mano.<\/p>\n<p>Varias noches, antes de dormirme, le\u00ed ese papel tratando de descifrar el extra\u00f1o mensaje que me llegaba profundamente. Finalmente aprend\u00ed esas cuatro oraciones de memoria y a menudo, durante el d\u00eda, las recitaba mentalmente, disfrutando en forma privada el placer que me produc\u00edan.<\/p>\n<p>A partir del ignoto nombre de su autora trat\u00e9 de imaginar a esa mujer con la que termin\u00e9 sinti\u00e9ndome estrechamente unido ya que, razon\u00e9, no es com\u00fan que alguien logre llegar de tal manera a los sentimientos de otra persona utilizando un conjunto de palabras aparentemente sin sentido o significado.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 \u00abcaen lentamente las hembras melanc\u00f3licas al r\u00edo\u00bb?, me pregunt\u00e9 una y otra vez. \u00bfC\u00f3mo es eso de \u00abmenstruar sin piedad\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 \u00aben las escalinatas de los muelles\u00bb? \u00bfQu\u00e9 motivos tienen para \u00abarrojarse distra\u00eddamente\u00bb? \u00bfPor qu\u00e9 \u00abnunca m\u00e1s se las ve\u00bb? Miles de veces intent\u00e9 respuestas a esas preguntas, pero nunca ninguna de las que imagin\u00e9 me pareci\u00f3 satisfactoria, y esa incertidumbre s\u00f3lo logr\u00f3 aumentar mi fascinaci\u00f3n hacia la autora y hacia su min\u00fascula obra.<\/p>\n<p>Pasaron a\u00f1os, muchos a\u00f1os, no s\u00e9 exactamente cu\u00e1ntos, hasta que un d\u00eda por casualidad detuve el incesante subir y bajar por los canales del televisor en una escena en la que un periodista entrevistaba a una mujer que hablaba sobre libros. Las letras impresas al pie de la pantalla indicaban que esa mujer era Erica Sirfim. Era ella, la autora de aquellas palabras.<\/p>\n<p>Era una mujer madura pero a\u00fan joven (aparentaba unos cuarenta y cinco a\u00f1os m\u00e1s o menos) y hablaba con tono pausado, monocorde, mientras el hombre que la entrevistaba la miraba embelesado. Si bien era muy distinta a la que yo hab\u00eda construido en mi imaginaci\u00f3n durante todos esos a\u00f1os, ella irradiaba una rara especie de encanto; encanto que yo no pod\u00eda distinguir si resid\u00eda en su voz, en sus palabras o en alguna caracter\u00edstica f\u00edsica.<\/p>\n<p>El programa era uno de \u00e9sos en los que el p\u00fablico tiene la posibilidad de participar telef\u00f3nicamente, y el n\u00famero del canal aparec\u00eda en forma constante al pie de la pantalla.<\/p>\n<p>Marqu\u00e9 el n\u00famero con nerviosismo varias veces, hasta que logr\u00e9 comunicarme.<\/p>\n<p>\u2014Quiero hablar con Erica \u2014dije cuando me atendieron.<\/p>\n<p>Unos minutos despu\u00e9s, tras una breve presentaci\u00f3n del periodista, mi llamado era sacado al aire, mientras yo observaba la cara de la mujer ocupando toda la pantalla.<\/p>\n<p>\u2014Erica, necesito conocerte \u2014dije sin pensar que tal vez varios miles de televidentes estuvieran siendo testigos de mi osad\u00eda.<\/p>\n<p>Ella pareci\u00f3 sorprenderse y sonri\u00f3 algo nerviosa. La c\u00e1mara enfoc\u00f3 entonces al tipo que conduc\u00eda el programa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es su nombre, amigo? \u2014dijo el tipo algo canchero, exagerando su profesionalismo.<\/p>\n<p>A m\u00ed no me interesaba hablar con \u00e9l, as\u00ed que ignor\u00e9 su pregunta.<\/p>\n<p>\u2014\u00abLentamente caen las hembras melanc\u00f3licas al r\u00edo&#8230;\u00bb \u2014recit\u00e9 de memoria.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara volvi\u00f3 a la cara de Erica.<\/p>\n<p>\u2014\u00ab&#8230;hay veces que setiembre es una fuga de mujeres p\u00e1lidas&#8230;\u00bb \u2014continu\u00f3 ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00ab&#8230;menstruando sin piedad en las escalinatas de los muelles\u00bb \u2014complet\u00e9.<\/p>\n<p>El director del programa pareci\u00f3 desorientarse tanto como lo estaba el periodista, ya que la imagen mostr\u00f3 durante algunos segundos la cara de Erica, luego la del conductor y finalmente son\u00f3 la m\u00fasica que utilizaban para finalizar cada bloque y dieron paso a un corte comercial.<\/p>\n<p>\u2014Se\u00f1or \u2014casi me grit\u00f3 una voz del otro lado del tel\u00e9fono\u2014 esto es TELEVISI\u00d3N. No es una l\u00ednea privada.<\/p>\n<p>\u2014Yo s\u00f3lo quiero hablar con Erica \u2014repet\u00ed, tranquilo.<\/p>\n<p>Tras unos instantes de silencio escuch\u00e9 que la voz que hab\u00eda gritado dec\u00eda: \u00abDice que quiere hablar con usted\u00bb.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n sos? \u2014me pregunt\u00f3 entonces la voz de Erica.<\/p>\n<p>\u2014Quiero conocerte, Erica \u2014le dije.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs por lo que escrib\u00ed? \u2014me pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez. Pero no solamente por eso.<\/p>\n<p>Ella dud\u00f3. Seguramente estaba interesada en conocerme, pero la deten\u00eda el miedo a aceptar la propuesta de un desconocido.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo finalmente.<\/p>\n<p>\u2014Esperame en la puerta del canal. Salgo para all\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo s\u00e9 que puedo confiar en vos? \u2014me pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No lo sab\u00e9s \u2014le respond\u00ed, y colgu\u00e9 el tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Eran casi las once de la noche cuando el taxi me dej\u00f3 en la puerta del canal y pr\u00e1cticamente me arroj\u00e9 hacia la vereda. El programa hab\u00eda terminado y ella estaba all\u00ed parada, bajo una gran farol, esper\u00e1ndome.<\/p>\n<p>\u2014\u00abLuego se arrojan distra\u00eddamente&#8230;\u00bb \u2014le dije a modo de contrase\u00f1a cuando estuve a su lado.<\/p>\n<p>\u2014\u00ab&#8230;Nunca m\u00e1s se las ve\u00bb \u2014me respondi\u00f3 sin sonre\u00edr.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 aceptaste? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9. Esto es muy raro.<\/p>\n<p>\u2014Es muy raro&#8230; s\u00ed, muy raro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quer\u00e9s hacer? \u2014me pregunt\u00f3. No parec\u00eda asustada (de hecho estoy seguro de que no lo estaba) sino m\u00e1s bien intrigada, sorprendida. Me miraba con curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9 \u2014le respond\u00ed.<\/p>\n<p>Nos quedamos parados uno frente al otro, bajo la luz del farol de mercurio, que de a ratos se apagaba. La noche estaba helada y ella se frot\u00f3 las manos y luego cruz\u00f3 los brazos sobre el pecho. Yo sent\u00ed fr\u00edo tambi\u00e9n y levant\u00e9 el cuello de mi abrigo, mientras miraba a algunos empleados del canal que sal\u00edan del edificio rumbo a sus casas. Ninguno se fij\u00f3 en nosotros.<\/p>\n<p>\u2014No podemos quedarnos ac\u00e1 \u2014me dijo con sensatez.<\/p>\n<p>Yo mir\u00e9 hacia ambos lados y vi el resplandor de las luces de un viejo bar en una de las esquinas.<\/p>\n<p>\u2014Tomemos algo \u2014le dije\u2014. Y hablemos.<\/p>\n<p>No hab\u00eda nadie en el bar, salvo dos viejos que jugaban a las cartas en silencio en un rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>Nos sentamos en una mesa junto al vidrio y pedimos caf\u00e9 para los dos.<\/p>\n<p>Yo sent\u00eda que le deb\u00eda alguna explicaci\u00f3n, pero ella no parec\u00eda dispuesta a reclam\u00e1rmela.<\/p>\n<p>\u2014Nadie recuerda esas palabras que escrib\u00ed \u2014me dijo.<\/p>\n<p>Cada gesto, cada palabra, cada idea reforzaba mi sensaci\u00f3n de que est\u00e1bamos m\u00e1s cerca el uno del otro de lo que la l\u00f3gica de esa situaci\u00f3n suger\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Yo nunca pude olvidarlas \u2014confes\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLas entendiste?<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s que eso: las sent\u00ed.<\/p>\n<p>Mi respuesta pareci\u00f3 satisfacerla.<\/p>\n<p>\u2014Durante a\u00f1os \u2014continu\u00e9\u2014 me pregunt\u00e9 qui\u00e9nes eran esas hembras melanc\u00f3licas, por qu\u00e9 se arrojaban distra\u00eddamente, por qu\u00e9 nunca m\u00e1s se las ve\u00eda. Hasta que esta noche, al verte, me di cuenta de que esa b\u00fasqueda era est\u00fapida. Que esas palabras no estaban escritas para ser entendidas a partir de su significado, de su relaci\u00f3n con las cosas que representaban&#8230;<\/p>\n<p>Me detuve para darle la posibilidad de que me corrigiera si mi razonamiento era errado.<\/p>\n<p>\u2014Segu\u00ed \u2014me pidi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014&#8230;esta noche, cuando te vi, s\u00fabitamente entend\u00ed que esas palabras estaban escritas para que una persona, una \u00fanica e individual persona, las sintiera como yo las sent\u00eda. Esta noche, cuando te vi, descubr\u00ed ese c\u00f3digo indescifrable que estaba oculto en lo que vos escribiste; ese c\u00f3digo que me dedicaste, Erica, que vos inventaste para m\u00ed cuando escribiste aquello. Esta noche, cuando te vi, supe que vos me hab\u00edas escrito eso y te hab\u00edas sentado a esperar que yo apareciera y te buscara.<\/p>\n<p>Permaneci\u00f3 largos minutos en silencio, revolviendo el caf\u00e9 que se hab\u00eda enfriado en el pocillo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 tardaste tanto? \u2014me pregunt\u00f3 al fin.<\/p>\n<p>No le respond\u00ed. No hab\u00eda respuesta, y adem\u00e1s no era necesaria.<\/p>\n<p>\u2014Pasaron quince a\u00f1os desde el d\u00eda que lo escrib\u00ed \u2014intent\u00f3 justificarse\u2014. Eso es demasiado tiempo para una mujer sola.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs tarde, Erica? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Es tarde \u2014respondi\u00f3.<\/p>\n<p>Golpe\u00e9 la mesa con fuerza y los viejos interrumpieron su partida para mirarme. Ella se recost\u00f3 sobre el respaldo de la silla con calma y cerr\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>\u2014No me pod\u00e9s acusar por haber pensado que no exist\u00edas \u2014dijo sin abrirlos.<\/p>\n<p>\u2014Te puedo acusar por haberte conformado \u2014le dije, hiriente.<\/p>\n<p>Se par\u00f3, cerr\u00f3 su abrigo y me mir\u00f3 con pena, mientras yo segu\u00eda sentado en la silla y no hac\u00eda nada por impedir que se marchara.<\/p>\n<p>\u2014A veces \u2014me dijo en voz muy baja\u2014 llegar tarde es igual a no llegar.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a la vereda y al pasar delante de la mesa me mir\u00f3, a traves del vidrio, con una mirada triste. Entonces yo me levant\u00e9, camin\u00e9 hasta la puerta del bar y mientras el mozo me reclamaba el pago de los caf\u00e9s la mir\u00e9 alejarse por la calle oscura, abrazando su abrigo y sin darse vuelta.<\/p>\n<p>\u2014\u00abNunca m\u00e1s se las ve\u00bb \u2014le dije al mozo mientras le pagaba, y luego yo tambi\u00e9n me march\u00e9.<\/p>\n<p>Besines de Colorines! Gustavo Albanece, 1999 Las cartas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre detest\u00e9 a los pintores que pintan escenas de pintores, a los m\u00fasicos que componen canciones sobre m\u00fasicos, a los periodistas que escriben sobre periodismo y, especialmente, a los escritores que escriben historias de escritores. 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