Como todas las personas con un ordenador a su disposición, he jugado con esto de ligar por la red…
Realmente yo no he tenido muchas experiencias en este campo, aunque sí algunas… pero siempre he sido muy reacia. Me daba, y me da, mucho yuyu ir a una cita a ciegas con alguien del que no tengo más referencia que lo que me dice en una pantalla.

– Y si es un psicópata ¿?? Siempre pensaba lo mismo, hasta que un día mi amiga Flor, tan sabia en esta lides, me dijo:
– Nena, y todo lo que te has ligado en las discos en una noche de juerga que ¿?? La única referencia que tienen es la marca de cerveza que beben ¡!! ( y, claro, tienen razón, nunca sabrás el grado de psicopatía de nadie analizando si bebe Estrella o Damm ).
Y me lancé.
La verdad es que buscaba pareja, para que os voy a engañar, pero yo decía y me auto engañaba a mi también, explicando que era una especie de estudio de las personalidades ajenas, cuando la realidad era que no quería admitir que buscaba por la red, por fin, lo que no había encontrado ni en el súper, ni en el gimnasio, ni en el AVE…
1ra. Cita : Conocí a un chico que se hacia llamar Deep. Estuvimos chateando muchos días, y era un tipo culto, con buena conversación, sentido del humor…. Me gustaba. Me envió una foto y me gustó más, así que quedamos un día para cenar.
Quedamos en un punto neutro de la ciudad, lejos de mi barrio, lejos del suyo. Nada de referencias personales en la primera cita. Fue una de las mejores cenas de mi vida… Guapo, atento, con buen gusto, me llevó a un restaurante genial, me hizo reir, me hizo pensar, me hizo sentirme guapa… Y pagó él. Ummmmmmmmmmmmmmmmmmmm, me gustaba mucho. Luego tomamos una copa. Dejé que me acompañara a casa, y bajó del coche, me acompañó hasta la puerta y me dio un casto beso en la mejilla. Yo me quedé un poco descolocada, pero como a veces me dan arrebatos de mujer antigua, pensé que era todo un caballero…
Al día siguiente me llamó y me invitó a su casa a cenar…
Otra velada fantástica, en una casa preciosa.
Volvimos a ser castos. Y a mi, tanta caballerosidad me resultó extraña en los tiempos que corren.
Viernes noche, me llama y me dice :
– Déjalo todo y ven a casa, me muero por verte ¡!!!
Y yo, que era completamente idiota, lo dejé todo y allá que me fui… Y si que debía tener ganas de verme, a mi y al resto del chat, porque mientras aparcaba, no paraban de llegar taxis a la puerta de su casa, y bajan chicas, muchas chicas. Cuando subí, me encontré una fiesta, más bien una orgía, en la que debía estar participando todos los componentes del chat entre 30 y 50 años.
Entonces entendí su castidad… guardaba las fuerzas para los viernes por la noche…
Me fui pitando y no he vuelto a verlo jamás.
2da. Cita : El segundo contacto fue con Juan. Un abogado muy prometedor que se acababa de separar y que quería divertirse. Bien, parecía sincero desde el primer momento, y eso me gustó. Salimos un par de noches, de juerga, nos lo pasamos muy bien, y él no fue casto.
Un sábado me llamó y me dijo que si quería pasar el domingo entero con él. Que podríamos salir de excursión…
– De excursión ¿?? – yo, que de aquellas era muy urbanita, no podía entender como la gente quiere ir al campo un domingo, cuando puedes perrear toda la mañana, comer a deshoras, dormir una larga siesta y volver a salir un ratito por la noche…
Pero como aun era completamente idiota pues dije que sí.
A Juan se le pasó, entre tanta juerga y tan poca castidad, comentarme que tenía 3 bonitos hijos de 2,3 y 6 años, más malos que el hambre, y que me quiso endosar en la excursión de marras, mientras él jugaba un partido de fútbol con unos amigos que se “encontró” que casualidad en el mismo sitio…
Tampoco he vuelto a verlo más ¡!!
3ra. Cita: Después de mi éxito con las anteriores le dije a Flor que me acompañara. Ella se quedaba en la barra de la cafetería de guardia. Si la cosa no iba bien, teníamos un plan de emergencia para salvarme. El chico en cuestión “Sergio Machine”, se había descrito alto, rubio, ojos negros, interesante y bohemio…. Y si que era todo eso, si, cuando lo ví pensé que si que tenía suerte… pero resulta que detrás de ese físico tan imponente se escondía un hombre con voz de mujer. Pero una voz aguda, chirriante, insoportable… ufffff, lo siento, igual era una verdadera “machine” pero no pude… Flor vino en mi ayuda y nos fuimos rápidamente.
Hubo algunas citas más, y también he de decir, honestamente, que algunos no me llamaron nunca más después de tomar un café… vamos que yo tampoco gustaba siempre.
Menos mal que mi cuarta cita fue con un chico estupendo, al que quiero más que a nada en este mundo, y al que conocí a la antingua usanza, como a mi me gusta, en una cena…