Hoy en dia nos regimos bastantes por la sociedad que nos rodea. ¿Tenemos nosotros la culpa? Pues claro que si, nosotros hacemos la Sociedad. A veces nos gustaria hacer muchas más cosas de las que realmente hacemos, y ¿por qué no las hacemos? por el que dirán, por el miedo a una contestación negativa… si no nos arriesgamos y no intentamos hacer lo que verdaderamente nos gusta nunca llegaremos a sentirnos satisfechos con nostros mismos, ni con las personas y las cosas que nos rodean, es algo que he ido aprendiendo con el paso del tiempo y con la practica. Me gustaria compartir con vosotros una experiencia muy gratificante y satisfactoria de alguien bastante cercano.
Se conocieron casi por casualidad de la vida. Todo comenzo una calurosa tarde de Agosto, ella como cada tarde se encontraba en el bar donde trabajaba como camarera las noches de los fines de semana, sentada en la barra tomando su cafe y charlando un poco, escuchó: “Hola, buenas tardes”. Una voz masculina bastante penetrante que le hizo girar para ver de quien se trataba. Era él, alto, moreno, guapo… la verdad es que a primera impresion no le gusto mucho, pero no puedo evitar pensar como sería en la cama…. un pensamiento tal vez atrevido para una primera impresion, pero fue así. Ella ya había oído hablar de él por la dueña del bar, días antes le había comentado que un chico iba a organizar una fiesta allí, pero no le echó más cuenta al asunto. Ese día intercambiaron algunas palabras, no muchas, se presentaron y poco más.
Llegó la noche de la fiesta, ella llegó al bar con un mini vestidito rosa, bastante pícaro y atrevido, pero a la vez le hacía parecer una buena chica, uuummmm eso parecía…. Al cabo de un rato llegó él, bastante guapo y atractivo por cierto, tenía que preparar unas cosillas para la fiesta, el dueño le preguntó si quería que le ayudase y él con cara de interesante respondió: “Sí, pero que me ayude ella mejor”. Juntos fueron a la cocina, comenzaron a cortar un poco de fruta, entre roces, la cosa se iba poniendo picante, él intentaba disimular un poco, pero ella notaba que comenzaba a ponerse un poco nervioso y eso le encantaba, le daba mucho morbo… de repente a él se le cayó una banana al suelo, se agachó a recogerla y como quien no quiere la cosa intentó mirar por debajo de aquel vestidito, se puso tan nervioso que apartó de inmediato la mirada, se levantó y dijo: “Ahora vuelvo, que tengo que ir a buscar a un amigo”. Y sin más salió del local.
Al cabo de un rato volvió con un amigo, ella estaba trás la barra sirviendo copas, él la miraba con deseo, con su cara de chico malo e interesante y eso a ella la volvía loca. Transcurrió la noche entre miradas, palabras y poco más.
Pasaron unos días sin verse, hasta que una tarde se volvieron a encontrar de nuevo en el mismo lugar, comenzaron las miradas y hubo más palabras, él estaba loco por llevársela a la cama, pero ella aunque le parecía super excitante, no se lo mostraba con total claridad, le daba una de cal y una de arena, se hacía un poco la dura, pero el fondo también lo deseaba.
Pasaban los días y todo seguía igual, hasta que una noche cerrando el local, todo estaba a oscuras, y él sin pensarlo dos veces la besó, ella mostró alguna resistencia pero en realidad lo deseaba tanto como él. Salieron del bar y quiso acompañarla a casa, ella aceptó. Cuando llegaron él sin cortarse lo más mínimo le dijo que le apetecía subir, ella dudó un poco pero finalmente aceptó.
Una vez arriba se besaron, acariciaron y se quedaron dormidos abrazados, no ocurrió nada más aunque ambos lo deseaban. A la mañana siguiente, ella salió a trabajar y lo dejó allí durmiendo, pensaba que cuando volviese él ya se habría marchado, pero se sorprendió bastante cuando regresó y lo encontró allí totalmente desnudo. Estuvieron hablando un poco, pero ella se tenía que volver a marchar, le dijo que se podía quedar el tiempo que quisiese, él le dijo que le gustaría, pero pronto se tendría que ir porque tenía cosas que hacer.
Esa misma noche se volvieron a encontrar, estaban muy agusto juntos y compartian bastantes cosas, la acompañó de nuevo a casa le dijó que le gustaría quedarse de nuevo con ella, pero era mejor que se fuese a casa y verse al día siguiente, a ella le pareció correcto, se despidieron con un apasionante beso y retuvieron un poco su deseo de estar juntos.
Poco a poco la cosa se fue calentando más y más, hasta que una noche no pudieron reprimir su deseo ni un minuto más, comenzaron besandose lentamente, suavemente, acelerando por minuto como si en un instante se acabase el mundo para ellos, a medida que se quitaban la ropa mutuamente y acariciaban sus cálidos y ardientes cuerpos desnudos, disfrutaban como si no lo hubiesen hecho nunca, jugaban… todo era estupendo, llegando a un placer y una excitación extrema, a un éxtasis total. Los días pasaban y seguían juntos, disfrutando uno del otro, hablaban de todo, no había tabúes entre ellos. La cosa avanzaba de una manera increible, sin pausas, lo que comenzo siendo un juego y simple tonteo se estaba convirtiendo en una verdadera historia de amor y pasión, pese a los comentarios que los demás hacían sobre la relación, sinceramente pocos apostaban por ella. Entre ellos existían miedos, temores, pero se ariesgaban querían probar, eran felices juntos y con lo que hacían. Una noche, entre pasión desenfreno de los labios de él salieron unas palabras maravillosas: “TE QUIERO”, ella se quedó un instante inmóvil y dijo: “¿QUÉ?”, él un poco nervioso evadió la pregunta, al cabo de un rato volvió a escuchar tan lindas palabaras, y él sin reparo ninguno añadió: “TE ODIO…”, ella algo inquieta pero bastante excitada respondió:
-“¿POR QUÉ?”-
– “PUES PORQUE TE ESTOY EMPEZANDO A QUERER”-
TO BE CONTINUED…….