Hace pocos días falleció una modelo brasileña llamada Ana Carolina Reston que trabajaba para un famoso diseñador de modas. La chica medía 1,74 cm de estatura y pesaba apenas 40 kg de peso… El hecho de que se alimentara únicamente de manzanas y tomates la llevó a un triste final…Sí, choca, verdad? Pues esa es la realidad…
Como veis, la anorexia es una enfermedad bastante grave que si no se detecta a tiempo puede conllevar consecuencias desastrosas tales como el hecho de que el aparato digestivo y reproductor no funcionen adecuadamente provocando desnutrición y/o esterilidad, entre otras.
Mi caso quizás no llego a máximas pero lo que sí puedo decir es que esa obsesión por el peso era como tener el cerebro preso a unas fuertes cadenas que no sabía cómo podía soltar…
Con 14 añosllegué a pesar 78 kg y apenas encontraba ropa que me gustara…Era una chica alta pero realmente mi peso se excedía bastante a lo que sería normal para mi estatura.
Así que todo empezó cuando comencé a preocuparme por mi peso, a ver en el espejo esos quilos de más, dándome cuenta que realmente estaba desproporcionada. Al principio costó reducir esos pequeños caprichos y chocolatinas entre horas, pero sé que me superaba mi deseo de poder estar como las demás chicas de mi clase, tan delgaditas y estilizadas, que tan bien les quedaban esos tejanos y camisetas…
Fueron 2-3 años comiendo más bien normal a mi parecer, puesto que aquí en casa siempre hemos sido de comer todos mucho…Ahora la cara oculta es otra. El momento de pesarme se convertía en todo un placer-tortura. El placer aparecía cuando veía que había rebajado uno o medio quilo y la tortura surgía cuando no me había quitado de encima lo que podía eliminar. Por otro lado, después de subir a la báscula, siempre tenía que pensar inevitablemente qué debía o no comer aquél día y, si tenía que darme (obligadamente) algún capricho, ya fuese por fiestas, celebraciones, salir a cenar con los amig@s, etc…me remordía la mente de una mala manera.
Eso sí, jamás llegué a tocar la idea de tener que meterme los dedos en la garganta para echar la comida, ya que siempre he odiado el vomitar y he tenido pánico a la idea de que me pudiese perforar el esófago con ellos.
Después de esa fase inicial mi madre me llevó al médico, algo que sirvió para darme cuenta de que estaba en mi peso ideal, así que desde ahí me mantuve en mi peso, pero aún con esas ataduras de no querer excederme de donde me había quedado. Pasaron los años y con 20 que tenía descubrí, casi de un día para otro, que ya no me importaba comer un poco más o aprovechar y llevarme a la boca aquella golosina que algunos años atrás me lo había prohibido…
En las peliculas que tratan esta enfermedad siempre se da a entender que lo que una chica anoréxica/bulímica ve en el espejo es una imagen distorsionada de si misma. En verdad lo que vemos es sólo nuestro pompis, vientre o piernas bastante más grandes que el resto del cuerpo, puesto que nuestros ojos se posan siempre en ellos y nos acostumbramos a esa imagen/idea de que estamos gorditas cuando en realidad estamos PERFECTAS y todo porque no queremos darnos un repaso de arriba a abajo con un espejo de cuerpo entero.
Por eso…no hay más que deciros que si realmente se trata de un problema de sobrepeso que consultéis con vuestro médico o nutricionista y él (sólo él) os sabrá decir qué es lo conveniente en vuestro caso.
Además, quizás no esté de más decir que con la comida no se juega…Cuántas veces pensé qué estaba haciendo cuando me acordaba de esos niños y esa gente que se podían estar muriendo de hambre en los países subdesarrollados mientras yo me entretenía a repudiar la comida…
Hay que tener un poco más de cabeza….y corazón….